Receta: Layer Cake de chocolate y fresas para San Valentín

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Se acerca San Valentín. ¿Tienes todo preparado para darle una sorpresa a esa persona especial? Si no es así, no te preocupes, ¡aún estás a tiempo! Haz la lista de la compra y prepara esta deliciosa tarta llena de sabor y color.

En los tiempos que corren la mayoría de las parejas no pueden permitirse el lujo de regalarse joyas o viajes y hoteles de cinco estrellas. Pero, ¿es realmente necesario comprar caros regalos materiales para demostrar a alguien que le quieres? Hoy os propongo una idea original y económica para sorprender a tu chico/a en una cena romántica. Sin necesidad de salir de casa a dejarse el sueldo del mes en un restaurante repleto de gente, este postre será la guinda del pastel en una íntima cena elaborada con tus propias manos. ¡Seguro que no se lo espera!

Dificultad: media
Tiempo de preparación: 1 hora + tiempo de reposo de la ganache (prepararla la noche de antes)
Tiempo de cocción: 25 minutos el bizcocho y 5 minutos la ganache
Tiempo total aproximado: 1 hora y 30 minutos (más tiempo de reposo del relleno)

INGREDIENTES:

(Para 1 tarta de 3 pisos de unos 15 cm de diámetro)
Para el bizcocho:

  • 200 gr mantequilla ligeramente fundida
  • 200 gr azúcar
  • 4 huevos
  • 1 chorrito de miel (al gusto)
  • 200 gr harina
  • 25 gr maizena (harina de maiz)
  • 1 cucharadita levadura química
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
  • 50 ml leche entera a temperatura ambiente
  • 1 yogur de limón (puede ser natural y añadirle un poco más de azúcar)

Para el relleno de chocolate

  • 550 gr de cobertura de chocolate para postres
  • 600 ml de nata para montar

Para el almíbar:

  • 100 ml de licor de frutas con alcohol (se puede usar ron o whisky añadiéndole más azúcar)
  • 50 gr de azúcar moreno (si no tienes, puedes usar blanco)
  • 1 vasito de agua

Para la decoración:

  • Nata para montar y azúcar (opcional)
  • Fresas

ELABORACIÓN:

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Lo primero que tenemos que hacer para elaborar nuestra tarta de San Valentín es preparar la ganache de chocolate que va a servir de relleno mínimo 12 horas antes de utilizarla. Para ello, ponemos la nata en un cazo o cacerola pequeña y calentamos a fuego medio-bajo. Cuando rompa a hervir, apagamos el fuego y añadimos el chocolate cortado en trocitos. Removemos bien con una cuchara de madera o de silicona hasta que se funda todo el chocolate y incorpore con la nata. Vertemos la mezcla en un tarro y lo dejamos enfriar. Cuando esté a temperatura ambiente, lo metemos en el frigorífico un mínimo de 12 horas para poder utilizarlo.

Elaboración del bizcocho:
Una vez tengamos la ganache lista para usar, el siguiente paso es preparar las bases de bizcocho. Podemos usar un solo molde y llenarlo hasta arriba, esperando hasta que esté completamente frío para cortarlo en tres partes. En cambio, si no nos queremos arriesgar a que el bizcocho pueda romperse lo mejor es repartir la misma cantidad de masa en tres moldes iguales.

Si no tenemos prisa y no caben los tres en el horno, podemos hacerlos en diferentes rondas. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es precalentar el horno a 170º y engrasar con un poco de aceite 3 moldes de unos 15 cm (mejor si son desmontables o desechables para poderlos sacar bien). En un recipiente tamizamos la harina junto con la maicena y la levadura y reservamos.

En un bol aparte más grande batimos con unas varillas eléctricas la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla haya blanqueado y esté esponjosa. Añadimos los huevos uno a uno sin dejar de batir con la otra mano (no añadimos el siguiente hasta que el anterior esté totalmente integrado), y agregamos el extracto de vainilla. A velocidad baja pero sin dejar de batir, añadimos poco a poco la mitad de la harina tamizada. Apagamos ya la batidora para agregar la leche y el resto de la harina y terminamos de integrar todos los ingredientes a mano con una lengua de silicona. Repartimos la masa de manera uniforme entre los tres moldes que teníamos preparados, procurando que tengan la misma cantidad de masa. Horneamos las tres bases de bizcocho unos 25 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga totalmente seco.

Cuando estén hechos por dentro los dejamos enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Pasado este tiempo los desmoldamos para darles damos la vuelta y dejarlos enfriar por completo sobre la rejilla. Mientras horneamos los bizcochos vamos a sacar la ganache que teníamos reservada en la nevera desde el día anterior para que esté a temperatura ambiente a la hora de hacer la tarta y se pueda untar bien.

El último paso para dejar todos los ingredientes preparados es el elaborar el almíbar para emborrachar el bizcocho. Para ello sólo tenemos que poner en un cuenco o tazón agua templada y añadirle el azúcar, moviéndolo hasta que se disuelva. Después agregamos el licor y mezclamos bien. Por último vamos a dejar preparadas las fresas, lavándolas y secándolas bien y cortándolas en láminas (no muy finas). Ponemos las rodajas en un plato y espolvoreamos con un poco de azúcar. Reservamos fuera de la nevera para que pierdan el agua y absorban el dulzor del azúcar.

Para construir la tarta:

Cuando las bases de bizcocho hayan enfriado por completo, lo siguiente que tenemos que hacer es cortar cuidadosamente con un cuchillo largo y afilado la parte de la superficie del bizcocho que “sube” en el horno. Necesitamos que nuestras tres capas de bizcocho sean lisas y uniformes, por lo que debemos eliminar esa parte ligeramente abultada que queda en el centro (¡podéis aprovechar para probar los recortes a ver cómo está de sabor!). Cuando tengamos todas las capas listas empezaremos a montar nuestra tarta.

El primer paso es colocar la primera capa de bizcocho que hará de base de nuestra tarta en un plato y untarla generosamente con el almíbar con una brocha de cocina. Es importante colocar ya la base en el plato donde vayamos a montar toda la tarta y no moverlo ya de ahí para evitar que se rompa. Seguidamente untamos una parte de la ganache de chocolate sobre la base (ten en cuenta que tiene que dar para cubrir las tres bases) y tapamos con la siguiente capa de bizcocho. Emborrachamos esta segunda capa con el almíbar de la misma forma que hemos hecho con la primera.

Es preferible pasarse un poco aunque el bizcocho quede algo empapado a quedarse corto y que quede seco. Untamos también esta capa con el chocolate y, si queremos, podemos añadir trocitos de fresas muy picadas para darle color y sabor. Tapamos con la última capa de bizcocho y volvemos a emborrachar con el almíbar, esta vez procurando no pasarnos (pero tampoco quedarnos cortos). Finalmente repartimos el resto de la ganache de chocolate sobre la superficie de la tarta y alisamos bien. Si sobra mucho podemos utilizarlo para untar las paredes y hacer más sencilla la decoración, pero personalmente prefiero decorar los lados con nata montada usando una manga pastelera.
Ahora es el momento de decorar nuestra deliciosa tarta, para lo que pondremos una a una las fresas laminadas sobre la superficie del pastel hasta cubrirla por completo. También podemos cortarlas en mitades o incluso ponerlas enteras; yo os propongo una idea vistosa y sencilla si no queréis comeros en tarro con la presentación, pero podéis utilizar la imaginación y decorarla como más os guste.

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El último paso es montar un poco de nata para decorar los laterales de la tarta, pero como ya he dicho, este paso es opcional y podéis untarlo con la ganache sobrante. Para preparar la nata sólo hay que batir 200 ml de nata para montar (importante que sea mínimo un 35% materia grasa) con una batidora de varillas a velocidad media-baja. Cuando vaya cogiendo consistencia, añadimos el azúcar poco a poco sin dejar de batir con la otra mano y subimos un poco la velocidad de la batidora. Es importante batir siempre en la misma dirección y sin movimientos bruscos (pero sin parar) para que no se nos corte. Cuando comience a formar picos y adquiera una textura espesa que veamos que no se va a bajar al decorar la tarta, apagamos la batidora e introducimos la nata en una manga pastelera con la boquilla que elijamos.

Por último, decoramos las paredes del pastel dibujando líneas una a una de abajo hacia arriba con la manga pastelera, o dejamos volar nuestra imaginación improvisando otras formas y dibujos para que quede vistosa. Si no tenemos manga pastelera, siempre podemos untar directamente la tarta con una paleta o lengua de silicona con mucho cuidado cubriendo todos los bordes.

¡OJO! Aconsejo encarecidamente no utilizar nata montada de bote, ya que no tiene consistencia suficiente y “se baja” al poco tiempo, convirtiéndose en una crema casi líquida.

Si hemos seguido uno a uno todos los pasos anteriores, ya tendremos nuestra exquisita tarta para San Valentín lista para sorprender a esa persona especial. Aconsejo prepararla de un día para otro y guardarla en la nevera para que coja consistencia y el bizcocho se impregne bien de todos los sabores.

Chocolate heart shaped valentine cake with fresh strawberries

Aunque parezca algo complicado, descubrirás que es más fácil de lo que parece si te organizas bien y preparas todos los ingredientes de antemano. Olvida la idea de pasar por la primera pastelería que encuentres a comprar la misma tarta de todos los años; ¡anímate a prepararla tú mismo! Verás cómo te sabe muchísimo mejor y aprecias más todos los sabores sabiendo que la has hecho con tus propias manos. Con la bonita y vistosa presentación y el delicioso sabor de este postre conquistarás no solo su corazón, sino también su estómago. Ponte manos a la obra, ¡merecerá la pena!




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