Por un puñado de hielos

http://www.looq.es/wp-content/uploads/2015/08/cubo-de-hielo-2567-1050x656.jpg

Uno de los clásicos problemas en los botellones veraniegos son los hielos, que se convierten en algo así como la piedra filosofal que puede cambiar el devenir de la velada. Se trata de un asunto bastante controvertido, que pocas veces se ha abordado como merece y que esconde grandes revelaciones acerca de la condición humana.

El asunto del cambio climático es un hecho que algunos se toman más en serio que otros, y que algunos se atreven a negar a instancias de su primo el científico; ¿verdad Mariano?. En función de este criterio, a la hora de hacer la compra, algunos hacen estimaciones más generosas, y otros se quedan tan escasos que bien podrían empezar a considerarse como auténticos caminantes blancos.

game_of_thrones_white_walkers

Con dos bolsas nos sobra

El bueno, el feo y el malo

Con las temperaturas que están azotando estos días a la Península Ibérica, el hecho de quedarse sin hielos a la mitad de la noche puede ser lo más parecido a ponerse en la piel de Clint Eastwood en pleno desierto de Tabernas; justo cuando Tuco lo lleva arrastras negándole una mísera gota de agua. De repente se cierne sobre ti la amenaza de que tu flamante Gin Tonic pueda verse convertido en un caldo de cocido Gallina Blanca. Llegado a ese punto te toca elegir entre ser como “El último superviviente”, y lanzarte al dudoso placer de beber caliente; o convertirte en un concursante improvisado de “Pekín Express” mendigando por la zona algo de tan preciado tesoro.

the good the bad and the ugly - 1966 - clint sunstroke

Frozen

También puede darse el caso contrario, y es que habiendo hecho gala de haber seguido con atención la web de Antonio Maldonado, hayas hecho acopio de una ingente cantidad de hielo. En esa situación es más que probable que a partir de cierta hora empieces a ver como todo el mundo te llama Andrés. La situación se vuelve más compleja cuando se trata de alguien del sexo opuesto y la bolsa de hielos ha sido financiada entre varios. Esto requiere de la convocatoria de unas elecciones plebiscitarias con carácter de urgencia, y aquí volvemos a encontrarnos en la eterna disyuntiva de derechas o izquierdas. Efectivamente, cada uno emite su voto en función de si hubiera arrastrado a la izquierda o a la derecha en Tinder.

Sea cual sea el veredicto, se suele optar por ceder el ansiado cubito, y todos los miembros del grupo acaban adoptando un rol entre “El bueno, el feo y el malo”. El feo simplemente se encoge de hombros y mira para otro lado asumiendo que el asunto no va con él. El malo retoma su discurso de la injusticia social y la superficialidad de las personas. Y finalmente, el bueno por un momento se queda convencido de que ha encontrado a su princesa Elsa de Frozen, pero más tarde empieza a considerar que a su título de Pagafantas se le podría incorporar la mención de Pagahielos.

elsa frozen princesa

Ya tengo tus hielos…let it go!




There are no comments

Add yours

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies