Gala de los Oscars 2015

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Una película tiene tres fases de producción: Pre-producción, rodaje y post-producción. Después llega el estreno y todos los aplausos, críticas, opiniones…algo así tiene la gala de los Óscar. No sabemos si es un cariñoso homenaje al proceso del cine. La preparación de la gala va corriendo a lo largo de los dos últimos meses. Esa pre-producción toca techo en la archiconocida alfombra roja. Esta vez esa introducción quedó totalmente mermada. Quizá conscientes de que se había convertido en un preámbulo excesivamente alejado del tema principal de la noche, y más relacionado con una pasarela que ya querrían las “fashion week” de París o Milán, alguien debió advertir que a eso había que ponerle coto. Pero para que no perdiera fuelle el espectáculo, que al fin y al cabo es publicidad, invitaron a la transgresora por excelencia y Lady Gaga, una vez más, no dejó indiferente con el modelito. Siempre quedará la excusa de decir que llovía. Justo hoy, y en una ciudad como Los Ángeles. Jared Leto, incluso, pasó por la alfombra con paraguas, además de una esmoquin azul pastel con una flor en el ojal, parajita blanca, melena a media espalda y barba de veinte días. Parecía muy feliz.

Jared Leto en la alfombra roja

Jared Leto en la alfombra roja

El rodaje se extendió hasta lo inimaginable. Los Óscar son los premios cinematográficos por excelencia y requieren una extensión, un lujo y una pompa que parecen estar siempre dirigidos por Cecil B.Mille, el director más fastuoso de la historia. Cuatro horas de gala, ni más ni menos. El conductor, Neil Patrick Harris, se esforzó bien al intentar sacarle algo de chispa a un guión predecible. Todo estaba escrito y así sucedió, sin sorpresas para el espectador. Comenzó con un chiste y un espectáculo musical, con montaje incluido de varios iconos de la cinematografía estadounidense. Después algunas pullitas del inteligente Patrick y de pronto, mejor actor secundario para J.K. Simmons por “Whiplash”. Interesante cambio de ritmo, pero es sólo un espejismo. La primera hora de la gala se desarrolla con naturalidad: Jack Black, Maroon 5, Jennifer López, espectáculos musicales (y van tres), Neil Patrick hablando con el público, dos premios técnicos para “Gran Hotel Budapest” y mejor película extranjera para la polaca “Ida”. “Relatos Salvajes”, sin estatuilla. Y bueno, nuestro divertido presentador se quedó en calzoncillos en una parodia de la que sería la gran triunfadora: “Birdman”.

Neil Patrick Harris se quedó así en mitad de la gala.

Neil Patrick Harris se quedó así en mitad de la gala.

Esto le dio un nuevo aire a la noche, pues a continuación Patricia Arquette ganó el premio a mejor actriz de reparto por “Boyhood” y soltó un discurso sobre paridad de género, muy aplaudido, por cierto, por Meryl Streep. De aquí al momento protocolario, el discurso de la presidenta de la Academia, hubo otros dos números musicales. Soporífero.

La gala empezó a sumar enteros con el premio a mejor diseño de producción para “Gran Hotel Budapest”, mejor montaje para “Whiplash”, mejor documental para “Citizenfour”, otro favorito, sobre el ex – analista de la CIA Edward Snowden, mejor fotografía para Emmanuel Lubezki por “Birdman”, la primera de la noche, y un solemne “In Memorian”, que puso en pie al teatro al aparecer en la pantalla Robin Williams. Ah, y, otro número musical

Robin Williams "In Memorian"

Robin Williams “In Memorian”

Es el momento de la película Selma. Al fin una canción justificada en la gala. “Glory” se llevaría inmediatamente después el premio a “Mejor canción” y nos dejó el discurso más candente de la noche al denunciar, igual que en la película, el denigrante trato que recibieron y reciben los afroamericanos en gran parte de los Estados Unidos. Y como esta era una ceremonia sobre cine, apareció Lady Gaga, ya sin vestidos imposibles, haciendo una magnífica interpretación de los temas más selectos de la mítica “Sonrisas y Lágrimas”, para fundirse al final con Julie Andrews, su protagonista, en un sentido abrazo.

A las tres horas de gala empiezan los platos fuertes. La última estatuilla para “Gran Hotel Budapest” sería la de mejor banda sonora. Los escritores tienen su momento juntos. Mejor guión adaptado para “The Imitation Game”. Mejor guión original para “Birdman”. Y de nuevo sorpresa: cuelan el mejor director de manera anticipada para González Iñárritu por “Birdman”, que tuvo a bien resaltar en el discurso que llevaba puestos los calzoncillos de Michael Keaton, que olían mal y le quedaban muy justos. Parece que funcionaron. Segunda aparición relevante de la prenda interior masculina.

González Iñárritu con el Oscar a mejor dirección

González Iñárritu con el Oscar a mejor dirección

El mejor actor es para Eddie Redmayne por “La teoría del todo”. Un premio más que merecido y que aúna en su espectacular y difícil interpretación todos los premios a actores de la noche. En su discurso, Eddie advirtió a su mujer que a partir de ahora había un nuevo miembro en su casa y que lo tratase como tal, refiriéndose al dorado Oscar.

 

Eddie Redmayne. Mejor interpretación protagonista masculina.

Eddie Redmayne. Mejor interpretación protagonista masculina.

La mejor interpretación femenina fue para Julianne Moore, sin sorpresa, como tampoco lo es que cada vez que aparece en una película su nombre suene para el Oscar. Y la mejor película es…efectivamente: “Birdman”. Sean Penn, que ya trabajó con Iñárritu en “21 gramos”, y que entregaba el premio más deseado, exclamó al ver el nombre del mexicano en el sobre: ¿Pero quién le ha dado la tarjeta de residencia a este hijo de puta?” El ganador, en su discurso final, recordó el papel de los mexicanos, asegurando que “ellos también aportan para que Estados Unidos sea la gran nación que es”.

Iñárritu recibiendo el Oscar a mejor película por "Birdman"

Iñárritu recibiendo el Oscar a mejor película por “Birdman”

Como anécdota final, el equipo de la película “Lego” se enfadó bastante al no ser nominado a la categoría de “mejor película de animación”. Por ello, repartieron entre aquellos que no se llevaron premios unos graciosos “Oscar” fabricados con piezas de Lego.

Julianne Moore tiene el que importa.

Julianne Moore tiene el que importa.

Buen comienzo y final de una gala que por momentos parecía hundirse como el Titanic, mientras en cubierta se cantaba y se cantaba para levantar el ánimo.  Al final el barco llegó a puerto. Quizá habría bastado con un vehículo menos pesado y pomposo para una ceremonia que, por cierto, careció totalmente de superproducciones al estilo norteamericano. Hollywood, igual que en los años 50, se abraza cada vez más al talento extranjero, pero mientras sigan mandando en la industria, no importa.




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