Ramón Salazar: “Con 10.000 noches en ninguna parte me he regalado la libertad que los productores no me dan”

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El cineasta malagueño Ramón Salazar ha preestrenado en el Festival de Cine Español de Málaga su nueva película, 10.000 noches en ninguna parte, protagonizada por Andrés Gertrúdix, Nawja Nimri y Lola Dueñas. Un largometraje diferente a 20 centímetros y Piedras, sus dos anteriores incursiones cinematográficas. Looq.es ha tenido ocasión de charlar con el director y guionista para conocer más sobre esta película de corte independiente que llega a las carteleras el próximo mes.

10.000 noches en ninguna parte rompe con tus anteriores trabajo de una manera radical, principalmente, en la forma de narrar la historia.
A mí lo que me interesa del trabajo del cine es variar, no hacer una película igual que otra y sobre todo el sistema de trabajo. Planteé un sistema de biografía con los actores y casi no teníamos guión. Irnos a la aventura a rodar a las diferentes ciudades y que la película se fuese construyendo poco a poco a medida que íbamos rodando en cada uno de los lugares.

10.000 noches en ninguna parte

¿Y cómo surge hacer un proyecto así de arriesgado?
Yo estuve haciendo cursos en los que trabajaba con actores, dándole biografías y poniéndoles a interactuar con los demás sin que conociesen las biografías de los demás. Entonces salían cosas tan interesantes que me pregunté ¿por qué no hacer algo así? Tenía un hilo argumental, una línea dramática en la que sí estaban los desvíos a las ciudades pero trabajaba con las biografías qué podía salir y los actores no conocían su parte de la historia.

Se trata pues de todo un ejercicio cinematográfico.
Empezamos rodando por el final de la película y fuimos regresando hacia atrás. De hecho, a Andrés Gertrúdix no le daba más información de su personaje que la del momento de rodar y cuando estaba en Berlín no sabía qué le había pasado en Madrid, y él mismo iba rodando iba cogiendo peso su personaje. Por eso parábamos, rodábamos Berlín, reescribía la historia antes de ir a otra ciudad, premontaba y luego seguíamos grabando para rellenar esos huecos que se iban necesitando. Ha sido un viaje como el que hace el protagonista, y casi ha sido como irse de campamento de verano. 

¿Y cómo es la disciplina para rodar algo así? ¿Cómo ensayas con los actores?
Se ensaya con mucha improvisación. Tiene ensayos de dos meses previos antes de irnos a rodar para que los actores conozcan a sus personajes 100% y cuenten con la seguridad necesaria para que cuando estemos en una ciudad como Berlín no nos desviemos. Los actores viajaban con una maleta con la ropa del personaje, y vivían juntos además, por lo que casi eran personaje las 24 horas, y si nos íbamos a tomar una cerveza seguían siendo personajes, por si yo quería grabarlos. Ellos llegaba un momento en que se olvidaban de mí y muchas escenas que ellos creían que no se grababan al final están en la película. Ha sido un trabajo de libertad, todo lo que los productores no nos dan me lo he regalado a mí mismo, de poder ser libre en rodaje, montaje, reescritura, parar… Todo para que la película tuviese su camino. Se ha reducido los cachés de los actores, se ha pagado acorde a lo que teniamos, hemos viajado por toda Europa con la ayuda de Roberto Butragueño, el coproductor, y el dinero que yo gané con A tres metros sobre el cielo, de la realicé los guiones, lo hemos invertido en este proyecto.

10000 noches en ninguna parte 02

Pese a la ruptura con tu anterior cine, sí que se ven elementos anteriores, como las relaciones materno filiales, la búsqueda de la identidad mediante un viaje interior y exterior, la libertad sexual, la superación de miedos…
Yo creo que de eso no soy tan consciente, que eso se aprende una vez que hecho las cosas y las ves desde fuera. Hay temas que me gustan especialmente, como las relaciones madre e hijos y entre hermanos. Y explorar los nuevos conceptos de familia, de cómo el personaje de Andrés abandona una familia en Madrid y encuentra una nueva en Berlín donde los cánones tradicionales no van con ellos, donde todo es libertad y todo está abierto.

Lo que sí hay es una ausiencia del humor al que tenías acostumbrado a tu público.
En el planteamiento inicial sí había algo, pero en el montaje pedía ser muy críptica y muy austera, pedía que se prescindiera de humo r y que se potenciase el tema de miradas y de contar el alma de los personajes.

¿Cómo será la distribución de 10.000 noches en ninguna parte?
Pensábamos que podíamos soltar la película, pero hemos tenido que hacerlo nosotros también, y llamar uno a uno a los cines de toda España, un aprendizaje agotador. Pero bueno, por fin, el 9 de mayo tendremos diez copias rulando por España.

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Fotografía: Alberto Antón.




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