75 años junto a Dorita y Totó

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La pasada semana se cumplía el 50 aniversario de un clásico musical como Mary Poppins. Pero solo unos días después, otro largometraje del mismo género también soplaba las velas, en este caso 75:  El mago de Oz, la película protagonizada por Judy Garland que se estrenó en agosto del año 1939 y que está catalogado como parte de la Memoria del Mundo por la Unesco. Eso sí, en España tardamos en verla hasta el año 1945.

El mago de Oz, que narra las andanzas de la niña conocida en España como Dorita y su perro Totó en un universo mágico al que llega después de un tornado, no fue una película fácil de hacer. La Metro-Goldwyn-Mayer  se tuvo que enfrentar a Walt Disney para lograr los derechos del cuento homónimo escrito por L. Frank Baum, y para ello tuvo que hacer un desembolso altísimo para la época: 75.000 dólares.

El Mago de Oz Cartel

Victor Fleming fue el director que aparece en los créditos, pero no el único de El mago de Oz

Judy Garland encarnó a la niña de Kansas que junto a un espantapájaros, un león y un hombre de hojalata rrecorren el camino de baldosas amarillas que llevaba a la Ciudad Esmeralda para conocer al Mago de Oz, el cual cumpliría sus deseos. El productor Arthur Freed luchó para que ella fuese la actriz protagonista, mas se tanteó que Shirley Temple hiciese dicho papel, y también la actriz Deanna Dublin. Eso sí, como Judy era una adolescente de 16 años por aquel entonces, tuvo que usar una faja para disimular el pecho para darle un aire más infantil.

¿Quién dirigió El mago de Oz? La respuesta de manual sería Victor Fleming, que también estuvo al frente de Lo que el viento se llevó. Sin embargo, no fue el único responsable de la película, pues George Cukor dirigió los primeros ensayos, Richard Thorpe inició el rodaje, a este lo sustituyó Fleming, aunque la película la remataría King Vidor, quien rodó la secuencia de la mítica canción Over the Raimbow. Y sin olvidarse de Mervin LeRoy, que también estuvo en el ajo.

Y es que el rodaje de El mago de Oz no fue fácil, y no solo por ser una superproducción de las que ya no se hacen, entre otras cosas porque participaron 9.200 actores y extras para los que se hicieron más de 3.000 trajes. Entre todos los percances que tuvieron lugar en el set de grabación, destaca las molestias que tenía Buddy Ebsen, el hombre de hojalata, quien tuvo que abandonar el rodaje por molestias con el maquillaje, un polvo de aluminio al que se tuvo que variar la composición mientras sus secuencias se grababan con un actor sustituto.

También de sobra conocida es la escena en la que la Bruja del Oeste, a la que daba vida Margaret Hamilton, abandona la tierra de los Muchkin, en España conocida como Pequeñilandia, en una bomba de humo que tuvo una avería y estuvo a punto de quemarla viva. 

Aunque su estreno fue en una pequeña localidad de Wisconsin, Oconomowoc, y luego se estrenaría a lo grande en Los Ángeles, lo cierto es que comenzó con una acogida discreta en la taquilla. Pero pronto trascendió las historia mágica en la que se vio envuelta Dorita, convirtiéndose en el clásico del séptimo arte que es a día de hoy. De hecho, si el universo de Oz del cuento original ha acabado convirtiéndose en algo de culto, con juegos de mesa, libros derivados, películas, series y más, es sin duda por la proyección que la película de 1939 hizo del mismo.




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