Efecto invernadero y cambio climático

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El efecto invernadero es un término con el que estamos bastante familiarizados, pero desgraciadamente aún no somos capaces de asumir las consecuencias que tendrá en un futuro no muy lejano.

Hace algo más de 100 años nadie creía que nuestra especie pudiera originar un cambio climático a escala global. El científico sueco Arrhenius fue el primero en sugerir que el efecto invernadero era real y que podría cambiar la temperatura superficial de la Tierra.

Numerosos estudios posteriores han terminado confirmando esta suposición: nuestro planeta se está calentando, y el ser humano es el único responsable de ello.

¿Qué es el efecto invernadero?

El efecto invernadero es un fenómeno natural en el que determinados gases de la atmósfera retienen parte de la energía que emite la superficie del planeta por haber absorbido radiación solar previamente.

La vida tal y como la conocemos no sería posible sin este fenómeno, ya que la temperatura de nuestro planeta rondaría los -18ºC en su ausencia, cifras incompatibles con la mayoría de seres vivos.

Posible aspecto de la Tierra si no existiese efecto invernadero.

Posible aspecto de la Tierra si no existiese efecto invernadero.

Concretamente, los gases que más contribuyen al efecto invernadero son el dióxido de carbono (CO2) y el vapor de agua (H2O). Por sus propiedades fisico-químicas, estas moléculas son capaces de absorber radiación infrarroja justamente en el mismo rango que la radiación emitida por la superficie terrestre.

Pista: hay que centrarse en el espacio comprendido entre las líneas rojas discontinuas

Pista: hay que centrarse en el espacio comprendido entre las líneas rojas discontinuas

Como podemos ver en la imagen, los principales gases de invernadero absorben en el infrarrojo. Esta radiación, por su frecuencia, sólo tiene energía suficiente para hacer que las moléculas vibren y roten, o lo que es lo mismo, sólo puede aumentar su temperatura. Es aquí donde reside el funcionamiento del efecto invernadero.

Seguro que la culpa es de otro

Este razonamiento es demasiado común en nuestra especie, y debido a esta insensatez y arrogancia estamos quemando lentamente nuestro perfecto y único hogar en el universo.

Habrá quien piense que la cantidad de CO2 en nuestra atmósfera se ha incrementado debido a las emisiones volcánicas, o a otros factores que le permitan vivir mirando para otro lado. Por suerte, una imagen vale más que mil palabras.

Concentración de gases invernadero durante los últimos 2000 años

Concentración de gases invernadero durante los últimos 2000 años

Se puede ver claramente que la cantidad de gases invernadero ha crecido un 40% desde que empezó la Revolución Industrial, justo cuando comenzó la quema masiva de combustibles fósiles. Es algo totalmente inédito en nuestro planeta, al menos en los últimos miles de años.

Nuestra civilización emite a la atmósfera la friolera de 30.000 millones de toneladas de CO2 cada año de forma inexorable. Esto es unas 60 veces la cantidad de gases invernadero que emiten todos los volcanes de la Tierra en un año. Imponente, ¿verdad?

Si pudiesemos comprimir nuestras emisiones gaseosas en estado sólido, por ejemplo en forma de carbonatos, estaríamos creando cada año el equivalente a los acantilados blancos de Dover.

acantilados-dover

Cambio climático

Hoy en día perduran aquellas personas escépticas que creen que el cambio climático es un cuento chino, tal y como sucedía hace más de 100 años. Nuestro planeta está más caliente que hace un siglo pero, ¿eso es malo? Es peor.

Llevado al extremo, pondremos el caso de Venus, considerado planeta gemelo al nuestro. Con una atmósfera compuesta en un 96% por CO2, la temperatura media de su superficie supera los 450ºC, más que suficiente para fundir plomo. Es el planeta más caliente de nuestro sistema solar, mucho más que Mercurio.

Efecto invernadero Venus

Sin embargo, se cree Venus pudo albergar vastas superficies de agua en épocas pretéritas. Al parecer, un cataclismo natural pudo haber desencadenado un efecto invernadero que originó un cambio climático irreversible, convirtiendo la superficie del planeta en un páramo estéril.

Es improbable que suframos el mismo destino que Venus, pero las cosas se pueden poner realmente complicadas para el ser humano como especie.

Aún podemos cambiar, tenemos un sol capaz de saciar más que de sobra nuestro apetito energético para siempre, por no hablar de la energía eólica. Una mezcla de ambas podría reemplazar por completo a los combustibles fósiles como principal fuente de energía.

Tormentas cada vez más poderosas, desiertos cada vez más extensos, hielo polar cada vez más escaso, deforestación, contaminación, extinción de numerosas especies, etc. Todo ello es culpa nuestra, y no parece que vayamos a responsabilizarnos de esta situación hasta que la naturaleza nos aplique un severo correctivo.




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