Decir palabrotas es bueno, jodidamente bueno

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Te das un golpe en el meñique del pie, pierdes el bus por 5 segundos, se te cae el salero a la olla después de tres horas cocinando. Se te escapa, “¡Joder! Ains, me cachis…” Es el momento de dejar de cortarnos. Si se nos ha escapado es porque quería ser libre.

Al menos así lo dice un estudio realizado por la Keele University británica que asegura que soltar improperios en ciertas situaciones puede ayudarnos a lidiar mejor con ellas, a calmar nuestro dolor o a aumentar nuestra euforia. ¡De puta madre!
palabrotas
Las personas que participaron en el estudio demostraron mayor eficacia, resistencia al dolor y capacidad de reacción mientras soltaban improperios que cuando debían aguantárselos. Así que al final va a resultar que decir palabrotas es bueno, ¡bueno de cojones!

Amantes de lo prohibido

elefante rosa

¿Conocéis la Teoría del Elefante Rosa? ¿Esa en la que si te dicen que no pienses en un elefante rosa, no puedes dejar de hacerlo? Pues eso es lo que nos pasa con las palabrotas.

Nos pasamos el día evitando decirlas, un resoplido por aquí, un jolines por allá. Pero sabemos que son la mayor explosión de sentimientos que podemos demostrar con nuestro habla. Se nos llena la boca, nos libera y nos asusta, nos sorprende, para bien y para mal.

En una sociedad de piratas, corruptos, ladrones y fanáticos, se pierde el taco nuestro de cada día. Hay que volver a sacar a relucir nuestro repertorio de palabrotas buenas. Porque todos sabemos que encontrarte un euro en el suelo es la polla, y que Risto Mejide es el puto amo.

La explosión de los sentimientos

explosión
Y es que todos sabemos que cuando soltamos un taco, millones de variables pasan por tu mente. El mundo se detiene, por un momento, y creas. Creas como crea un artista, metes todos tus sentimientos en ese palabro, lo saboreas, sabes que es el momento, y lo sueltas: ¡Gilipollas!¡Ese tío es un gilipollas!

Madre mía, qué gusto. Qué palabra tan contundente, tan clara, sin posibilidad de cambio al bando de las palabras buenas. No nos encontraremos “Gilipollas” buenos, no, no son como los Putos Amos. Esos son otros, los más admirados.

Bien sabemos que está mal abusar de cualquier cosa, y ser un malhablado no es la opción que recomendamos. Pero las cosas están para lo que están y hay que saber cuando son necesarias. Un jolines no desahoga lo que un joder.

Así que, si te duele algo, necesitas alabar a alguien, estás saturado o no sabes que hacer, déjalo en libertad, deja que ese “Joder” vuele libre. Quizás sea lo mejor que puedas hacer para mejorar tu puta situación. Y lo dice la ciencia, ¡joder!




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