5 cosas buenas y 1 mala de ‘Carmina y amén’

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1. La madurez. Paco León ha realizado una película más madura que su predecesora, mucho más amarga en el que se ríe con y de la muerte, que está presente desde el minuto uno de la cinta. Incluso los chistes escatológicos de la película, que haberlos los hay, están señalados por el dedo de la parca, y frases hechas como “me cago en tus muertos” cobrarán un significado especial. Cabe destacar la magistral realización de la escena del entierro, una sepultura normal y corriente española, alejada a las grandes ceremonias estadounidenses que a veces se tiende a imitar. Si es que se está muriendo gente que no se había muerto nunca…

2. La cárcel de Bárcenas. Crítico con la sociedad, León ha bautizado como Bárcenas a la mascota de Carmina, que ya no es la cabra Marifé, sino un loro al que le pregunta por los sobres y en un arrebato mete en la jaula al grito de “Bárcenas, a la cárcel”. También vuelve a hablar de la situación de la monarquía, haciendo hincapié en lo preocupada que está la Reina Sofía con el asunto de Iñaki, la imputación de su hija y el tema Corina.

3. La marihuana. Las drogas blandas están presentes en varios hilos secundarios de la trama, con la propia Carmina animándose a fumarse un porro por primera vez en su vida. La escena de las señoras mayores y la profesora de raiki hablando del cultivo de estupefacientes es sencillamente magistral. ¿Acaso la marihuana no se inventó para combatir los ataques de ansiedad?

4. La cultura popular. Referencias múltiples a la cultura popular presente y pasada, desde Cortylandia al momento Lady Gaga de Carmina, sin quitar la vista de clásicos de la literatura como Cinco horas con Mario, del que parece beber en parte.

5. Las ordinarieces. Carmina ha mantenido su particular forma de hablar que la hizo tan popular, y en la secuela la ha mantenido. Desde una nana en la que llama puta a su nieta a burradas como “te voy a meter una patá en el coño que te voy dejar el zapato dentro”. Que el espectador se prepare, que vienen curvas.

6. El fallido final. Sin hacer spoiler, Carmina y amén acaba dos veces, lo que hace que brille algo menos. Haber recortado unos minutos en la escena de cierre, o haberla intercalado con los créditos habría dado una mayor agilidad muy agradecible.

Foto: Alberto Antón




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