Denuncian a Andrés Calamaro por incitar al consumo de drogas

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El cantante de origen argentino Andrés Calamaro está teniendo problemas en su tierra natal, donde se le ha denunciado por incitar al consumo de drogas. Y es que durante un concierto, dijo al micrófono “qué linda noche para…” con la intención de que el público le respondiese “fumarse un porrito”.

El asunto tiene su gracia, pues en 1994 Calamaro dijo esa misma frase en un concierto, por la que fue imputado y exculpado en 1996 por la Justicia argentina. Ahora, el legislador provincial de Córdoba, Aurelio García Elorrio, se ha llevado las manos a la cabeza porque Calamaro haya repetido la cantinela, eso sí, sin acabar de pronunciar. Pero a continuación, en tono joco añadió “si vamos imputados, vamos imputados todos”.

“El hecho que diga una parte, está esperando que le conteste el público. Además la contestación de él después que le contesta la audiencia, cuando dice ‘si vamos imputados, vamos imputados todos’, es porque él sabe lo que está diciendo, es una provocación“, explicó la fiscal Gabriela López al respecto, y que por tanto es incitación al delito. Según la ley nacional de estupefacientes que dice que será reprimido con prisión de dos a seis años y multa al que preconizare o difundiere públicamente el uso de estupefacientes o indujere a otro a consumirlo.

No obstante, merece la pena recordar que Calamaro tiene canciones con doble sentido en las que se intuye que se canta a sustancias psicotrópicas, como el ‘Aquí no podemos hacerlo‘, de cuando era vocalista de Los Rodríguez. “Bueno, que cada uno saque sus conclusiones. Puede estar dedicada a una chica, o a otra cosa”, decía entonces. En la letra se habla de una “morena con la piel de chocolate, no dejaremos de ser dos amantes tú y yo, siempre te llevo guardada muy cerca del corazón, aunque digan que aquí no podemos hacerlo”, algo que muchos interpretaron como una china de hachís, algo que se confirmaría con otras estrofas como “nunca quise apurarte y que te quemes mal. / Mis dedos solo sirven para tocarte. / Un beso, otro beso, y la pena se va con el humo. / Y dicen que aquí no podemos hacerlo”. De hecho, otra de las partes era un auténtico canto a favor de la legalización. “Levanta la voz si te dicen qué hacer y qué no hacer. / Cuanto más grande es la pena, más ruido va a hacer al caer. / No te voy a sacar de mis planes solo porque digan aquí no vale”.




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