Elecciones europeas: la sorpresa y el derrumbe

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Más que sorpresa, estupor. Con una participación similar a la de las elecciones europeas de 2009, pero que por regiones y provincias poco tiene que ver con ella, puede decirse que en España el bipartidismo ha quedado seriamente herido. Ciertamente, el PP ha ganado las elecciones. Pero su número de sufragios y, sobre todo, el porcentaje ha sido calamitoso. Un paupérrimo 26% del voto y 16 eurodiputados, muy lejos del 42% y de los 24 eurodiputados de 2009. Hay que remontarse a principios de los 90, cuando se produjo la refundación del Partido Popular a raíz de la fusión de Alianza Popular con democristianos y liberales, para ver un resultado tan tremendamente bajo. Es un castigo electoral contundente y que ninguna encuesta había previsto. En este sentido, nada tienen que celebrar en Génova.

Lo normal es que este fracaso del PP lo hubiera capitalizado el PSOE, como desde hace 2 décadas solía ocurrir: cuando bajaba uno, subía otro. Pues no. Lo preocupante para los que somos firmes partidarios del régimen constitucional vigente es que la otra pata del sistema también se hunde. Con un 23% del voto, los socialistas obtienen el peor resultado de toda su historia electoral desde 1977.

Y no es que las direcciones del PP y del PSOE no hayan hecho méritos para semejante resultado. Esto daría para 2 ó 3 libros y, desde luego, tanto Rajoy como Rubalcaba y sus acólitos harán bien en hacer un ejercicio muy profundo de autocrítica. Pero visto a dónde se han ido los sufragios, no sé si los ciudadanos españoles –que son cives, miembros responsables de su polis y, por tanto, de las políticas que se aplican en ellas– no tendrían también que hacérselo mirar.

Las causas de estos resultados

¿Dónde se han ido esos sufragios? En primer lugar, a la abstención. En muchas regiones, donde no hay movimientos nacionalistas, la participación se ha derrumbado porque muchos votantes del PP y del PSOE se han quedado en casa.

En segundo lugar, a candidaturas alternativas de las que, o bien no conocen nada o lo que conocen lo son por tertulias políticas que apenas se diferencian de los shows de Telecinco. Y conste que no me refiero a terceros partidos que, desde una posición centrista o transversal, pueden muy bien contribuir a la regeneración saludable de nuestras instituciones y de los grandes partidos, caso de UPyD o Ciudadanos. Lo que me preocupa es que nuestros conciudadanos consideren alternativa de algo a Izquierda Unida, que revive como un fantasma del pasado, y a la neo-izquierda estilo La Sexta –y bien apoyado desde esta cadena en perjuicio de las formaciones serias de izquierda– de Podemos, que reivindica como modelo preferente a la Venezuela del difunto Hugo Chávez y del actual Nicolás Maduro.

Y en tercer lugar, a candidaturas independentistas o simplemente nacionalistas, que nos devuelven al folklorismo del siglo XIX por el que uno es ciudadano no en función de ser depositario de derechos civiles, sino porque habla una lengua o fomenta la cultureta localista. Nada más antieuropeísta. Lo de las Esquerras, los Bildus, los Benegás y demás, así lo atestigua.

¿Hablo en función de mis preferencias políticas? Puede pensarlo así quién no conozca absolutamente nada de la historia constitucional de España en los 2 últimos siglos, o de la historia democrática de las últimas 4 décadas. Los que sí tengan algún rudimento, comprenderán mi preocupación. Dinamitar los 2 grandes partidos para regalar escaños a arbitristas con recetas de tertulia y con referentes tercermundistas a mí no me parece un avance de nada.

Pero por si a alguien le pareciera, le daré un argumento definitivo. Esos escaños regalados a Podemos y a los partidos nacionalistas no servirán de nada en el Parlamento Europeo. Como no estarán adscritos a ningún gran grupo parlamentario de la Cámara, sus escaños serán irrelevantes y no servirán en absoluto para defender el interés de España en Europa. Y mucho menos para consolidar nuestra casa, Europa, que se derrumba.

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Hay 2 comentarios

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  1. Juan Álvarez

    ¿Acaso servían de algo los parlamentarios del PP y del PSOE? Hoy ha empezado el cambio, a modo de castigo para los que ni se olían este bajón. Que se preparen bien para las nacionales, porque si no se los comen. Podemos, Equo, Primavera, o quien sea. Lo de más vale malo conocido que bueno por conocer sólo habla de comodones y quejicas. Aquí el que no se arriesga no gana, como en la vida real


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